PRESENTACIÓN DEL LIBRO. Publicado en octubre de 2025.
Después de tomarme bastantes años para decidirme y escribir mi reciente y primer libro La conciencia múltiple, en tono riguroso, didáctico y sucinto, llega este segundo libro inesperado y como un rayo, escrito en tres meses, como si me fuera dictado por las musas.
Elogio de la desilusión óptima quiere significar cómo, lo más íntimo, lo más esencial del sentimiento de ser nosotros mismos, se va vaciando de contenido en esta sociedad crecientemente narcisista y centrada en mostrar una imagen idealizada de sí misma.
El ser se ha desfigurado como nunca en el parecer: lo sencillo aspira a ser espectacular, y lo natural se siente acomplejado ante lo artificial. Como consecuencia, el yo se ha ido desnortando, buscándose a sí mismo en sus dispersos reflejos en vez de buscar su esencia.
La vida se convierte en escenario, escaparate o campaña de marketing. El yo quiere sentirse importante y se autoexplota, como si de una marca personal se tratara. La política, aunque nos tenga acostumbrados a sus deshonestas y ocultas decisiones, se ha especializado como nunca en una farsa “bienqueda” para disimular las recelosas ansias de poder. La publicidad agrede la verdad e invade la privacidad sin ningún límite ni respeto por el cliente, por muchas leyes de protección de datos que intenten disimularlo. Las redes sociales popularizan las fantasías de que cualquiera puede ser famoso. La pareja romántica despliega su pasión por lo que desea que el otro le dé, pero sin contacto ni intimidad. El cuerpo es atropellado por las promesas de la cirugía estética ya en preadolescentes, asunto que es más cuestión de psicólogos que de médicos.
Hasta la espiritualidad se ve invadida por la sociedad de la representación. En el mundo occidental asistimos a una deriva hacia lo promocional y vendible que está peleada con la realidad y nos va dejando vacíos.
El subtítulo ¡Baja de ahí, que si no va a ser peor! nos promete un final feliz -siempre que te bajes de la higuera, claro. La procesión de los desencantados, desengañados, desalentados, defraudados y de los hastiados acaba en tono festivo. Ha llegado el gran momento para los que se han caído del guindo. La procesión silenciosa se transforma en una alegre manifestación que grita que la desilusión en un grado óptimo es buena y realista, liberadora y honesta, mucho mejor que la esclavitud de una sociedad que sufre ante sus imágenes sobredimensionadas. La exigencia escondida, el sentimiento de insuficiencia y la autoacusación constante por no estar a la altura minan el alma. Pero ¿a la altura de qué? A la altura de nada, porque habitamos en una farsa tan grande e interesada, que nadie está ni siquiera a la altura de las imágenes de sí mismo que proyecta y publica. Pareciera que aún vivimos en la creencia inconsciente de que, siendo importantes y deseables para los demás, de alguna manera lo acabaremos siendo para nosotros mismos. Y así fue en la temprana infancia, pero lo que hacemos ahora no consigue que seamos importantes para nadie de corazón a corazón, sino que tan sólo se queda en una operación de maquillaje mentirosa y cargante. El ser, errático, se busca en el parecer.
El humor ha sido mi leal compañero en este viaje. Aprovecho para aclarar que en ningún momento el uso del humor, tan presente en este texto, fue algo premeditado, sino algo sobrevenido para mi total sorpresa ya desde las primeras líneas. La idea general de este trabajo me rondaba hace un tiempo, pero no esta forma de exponerlo. Quienes me conocen, saben que siempre he valorado poder mezclar el humor con la profundidad y hasta con el dolor, sin que lo primero trivialice lo segundo, pero también sin que lo segundo impida lo primero. Lo practico con algunos buenos amigos e incluso en mi trabajo con los pacientes.
Del mismo modo, alternar un lenguaje cuidado con los irreverentes y típicos vulgarismos del hablar coloquial, algo que también activa el humor, me ha convertido los tiempos de escritura en francamente divertidos, diciendo lo que quería decir. Espero, por tanto, que te diviertas y reflexiones, todo a la vez, como he hecho yo y te recomiendo. Y de corazón espero que no te sientas ofendido, aunque estas líneas puedan zarandearte en algún momento.
Agradezco al sentido del humor su compañía. Y lo aprecio por ser ese misterioso cómplice cuya naturaleza es de difícil explicación.
Te imagino como una criatura canalla, en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente. Dices lo que nadie diría, y provocas la risa por lo absurdo, escandaloso, tópico, obvio, incomprensible, surrealista, inconfesable y por no sé cuántas cosas más.
Valencia, 31 de agosto de 2025
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