1672 WP_Post Object ( [ID] => 1672 [post_author] => 1 [post_date] => 2015-10-22 19:48:02 [post_date_gmt] => 2015-10-22 17:48:02 [post_content] => 47.1 Historia de una integración: RRHH, Psicología, Psicoterapia Gestalt = Desarrollo Organizacional   Permítanme hablar de mí… Este proyecto parte de un deseo en el que integro mis áreas profesionales, por las que he venido desarrollándome, a veces pareciendo inconexas, a veces creyéndome que andaba en caminos separados, para al final, casi de manera inconsciente, integrar en un círculo que me deja ampliamente satisfecho. Nacido y criado en casa de gerentes, siempre me quedó claro que más allá de unas buenas técnicas, imperaba y triunfaba un buen manejo humano. Con el tiempo me cercioré que un buen manejo humano no era un ‘buen rollete’ sin más. Y más tarde me quedó claro y asumí que hay diferentes tipos de gerente dependiendo de la empresa y que habrá empresas en las que el gerente habrá de ser el mejor economista, financiero o contable, y que será cosa de otros puestos, dicho buen manejo humano, ya sea ejecutivo y de procesos. Con esto quiero decir cómo fui aprendiendo a que las empresas, como las personas, necesitan diferentes cosas según su base, tienen diferentes maneras de crecer, y tienen diferentes maneras de satisfacer sus deseos. Y a alguien que sepa manejarlo. Pero esta entrada de blog no va a ser para volver a hablar de la figura del psicoterapeuta en las empresas. Va a ser para dar la bienvenida a esta nueva plataforma dentro del Centro Valenciano de Psicoterapia. Y para eso, he de contarles mi historia. Éste área ha sido fruto, cómo venía diciendo, de un largo camino por diferentes áreas. La primera y más importante, la personal. Hasta cierto punto, me crié en una fábrica de asientos para el automóvil. Por lo que mamé de conceptos como ‘trabajo en equipo’ y ‘mejora continúa’ entre otros. Dándolos por sentado en cualquier empresa, incluso en la vida, cuando no es así. La segunda, precedida de un alejamiento de la economía como profesión, y un acercamiento aún mayor al trabajador como persona, vino la diplomatura de Relaciones Laborales. Pero al acabar ésta sentí un vacío en el entendimiento de la propia persona, más allá de la figura del trabajador. Más allá y queriendo comprender más profundamente conceptos como los de motivación, liderazgo o implicación. ¿Qué hay detrás de eso?

“En cada grupo hay un líder. También hay diferentes tipos de líder. Bien, ¿qué hago yo con mi líder? ¿Qué hago yo con mi grupo de trabajo?” Esa era mi pregunta. Qué hacer con las personas individual y concretamente dentro de un grupo característico para el bien de la empresa. Lo que será el bien de todos.

  47.2El tercer paso fue la Licenciatura de Psicología. Ésta, de manera insospechada, me alejó del mundo empresarial. Vi un mundo más allá de la empresa, más allá de todo lo concerniente a ésta: tanto a niveles técnicos (selección de personal, derecho laboral, prevención de riesgos, organización del trabajo) cómo a niveles psicológicos: se hablaba de las personas en su plenitud, no solo como trabajadores. Había más mundo que el trabajar para una industria. Amplié los horizontes, pero asumo ahora el error de desplazar, entonces, a la empresa de mi desarrollo como profesional. Al ir acabando la carrera, y sin saber bien ‘qué quería ser de mayor’, me crucé con la psicoterapia humanista, específicamente la Gestalt. De igual manera, en la carrera de psicología me volví a quedar con preguntas, con saber cómo poder mejorar la vida de las personas de a pie, sin llegar a trastornos, sin llegar a enfermedades. Personas que hacen su día a día con ‘normalidad’, pero que quieren desarrollarse de mejor manera. Me interesaba la psicología del desarrollo humano, no de la enfermedad. Quería saber intervenir en gente cotidiana. Y quería ir más allá de las explicaciones conductuales. Hay algo más, más allá de la teoría. Mi primer día de prácticum en Psicoterapia Gestalt fue, sin saberlo, el comienzo de una integración. Nada más empezar a hablar de qué me había atraído para realizar dicho prácticum, estaba hablando de la pirámide de autorrealización de Maslow, la cual me habían enseñado en Relaciones Laborales. Sin saberlo, había dejado una semilla inconsciente de integración. Sumergido en mi pasión por la psicoterapia surgida y, viendo como futuro la atención de pacientes en mi despacho, un buen día, en plena formación Gestalt, di otro gran paso. Hacía unos meses que había estado ganándome un dinerillo como peón de una embotelladora, y ello me había traído recuerdos. Tanto de mi infancia y adolescencia en plantas y líneas de montaje, como de mi época universitaria en Relaciones Laborales. Conecté de nuevo con la empresa. Pero aún no me había vuelto a apasionar. Volviendo al día de la Formación, había en medio de la sala un grupo de personas, elegidos para recrear una situación de trabajo, en la cual mucha gente le exigía al ‘paciente’ trabajos, informes, favores, peticiones… De alguna manera, el ‘paciente’ encontró su punto sano al asumir su verdadera responsabilidad, sin cargar con las exigencias de otros, y hablando desde su interior. Bases de la madurez humana. Entonces pensé: ¿y si esto fuera una práctica habitual en la empresa? Y si de manera periódica hubieran sesiones en las empresas donde cada trabajador o departamento se sentaran en círculo y en un ambiente de contacto hablaran de sus responsabilidades, de sus debilidades y fortalezas, llegando a un punto honesto de encuentro y salud, ¿cuán productivo sería esto para la empresa? Se me había encendido la bombilla, pero no había inventado nada nuevo, había descubierto otro camino en mí. El paso final tuvo que ver con el director de este centro, el cual, estando al corriente de mis nuevas inquietudes me reenvió un correo de un par de sitios que hablaban de la Gestalt para el Desarrollo de Organizaciones, concretamente gestaltdo.com y Eugeni Moliní. Se me abrió la mente, y también la ilusión. Ya sé qué quiero ser de mayor. Ahora sí. Nací para ser psicoterapeuta. Me crié para trabajar en una empresa. Ahora sabía cómo.

“Quiero hacer que la gente sea feliz en el trabajo. Que se desarrollen en él, que se autorrealicen. Tanto directivos, mandos intermedios o peones. Todos han de remar hacia el mismo sitio, y todos de manera consciente, madura y feliz. Y haciendo así que la empresa vaya creciendo, desarrollándose también, autorrealizándose como un todo.”

Tras mucho tiempo virando el foco atencional de mis intereses, sabiendo acoplar este nuevo interés por otros conocimientos, pero aplicables desde lo que ya sabía. Tras diferentes experiencias y diferentes puestos en empresas. Tras una incansable lucha con mis resistencias, defensas y miedos a lo deseado. Y tras un esfuerzo de integración. Tras todo ello cierro el círculo.   Bienvenida ‘Área Empresarial’. Desde mi ilusión, esfuerzo y trabajo, te deseo todo lo mejor.     [post_title] => ‘Welcome Mr. Área Empresarial’ - Sergio Ortiz [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => open [post_password] => [post_name] => welcome-mr-area-empresarial-sergio-ortiz [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2015-10-22 19:49:41 [post_modified_gmt] => 2015-10-22 17:49:41 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => http://www.cvap.es/?p=1672 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 1 [filter] => raw )

‘Welcome Mr. Área Empresarial’ – Sergio Ortiz

47.1

Historia de una integración: RRHH, Psicología, Psicoterapia Gestalt = Desarrollo Organizacional

 

Permítanme hablar de mí…

Este proyecto parte de un deseo en el que integro mis áreas profesionales, por las que he venido desarrollándome, a veces pareciendo inconexas, a veces creyéndome que andaba en caminos separados, para al final, casi de manera inconsciente, integrar en un círculo que me deja ampliamente satisfecho.

Nacido y criado en casa de gerentes, siempre me quedó claro que más allá de unas buenas técnicas, imperaba y triunfaba un buen manejo humano. Con el tiempo me cercioré que un buen manejo humano no era un ‘buen rollete’ sin más. Y más tarde me quedó claro y asumí que hay diferentes tipos de gerente dependiendo de la empresa y que habrá empresas en las que el gerente habrá de ser el mejor economista, financiero o contable, y que será cosa de otros puestos, dicho buen manejo humano, ya sea ejecutivo y de procesos. Con esto quiero decir cómo fui aprendiendo a que las empresas, como las personas, necesitan diferentes cosas según su base, tienen diferentes maneras de crecer, y tienen diferentes maneras de satisfacer sus deseos. Y a alguien que sepa manejarlo.

Pero esta entrada de blog no va a ser para volver a hablar de la figura del psicoterapeuta en las empresas. Va a ser para dar la bienvenida a esta nueva plataforma dentro del Centro Valenciano de Psicoterapia. Y para eso, he de contarles mi historia.

Éste área ha sido fruto, cómo venía diciendo, de un largo camino por diferentes áreas. La primera y más importante, la personal. Hasta cierto punto, me crié en una fábrica de asientos para el automóvil. Por lo que mamé de conceptos como ‘trabajo en equipo’ y ‘mejora continúa’ entre otros. Dándolos por sentado en cualquier empresa, incluso en la vida, cuando no es así. La segunda, precedida de un alejamiento de la economía como profesión, y un acercamiento aún mayor al trabajador como persona, vino la diplomatura de Relaciones Laborales. Pero al acabar ésta sentí un vacío en el entendimiento de la propia persona, más allá de la figura del trabajador. Más allá y queriendo comprender más profundamente conceptos como los de motivación, liderazgo o implicación. ¿Qué hay detrás de eso?

“En cada grupo hay un líder. También hay diferentes tipos de líder. Bien, ¿qué hago yo con mi líder? ¿Qué hago yo con mi grupo de trabajo?” Esa era mi pregunta. Qué hacer con las personas individual y concretamente dentro de un grupo característico para el bien de la empresa. Lo que será el bien de todos.

 

47.2El tercer paso fue la Licenciatura de Psicología. Ésta, de manera insospechada, me alejó del mundo empresarial. Vi un mundo más allá de la empresa, más allá de todo lo concerniente a ésta: tanto a niveles técnicos (selección de personal, derecho laboral, prevención de riesgos, organización del trabajo) cómo a niveles psicológicos: se hablaba de las personas en su plenitud, no solo como trabajadores. Había más mundo que el trabajar para una industria. Amplié los horizontes, pero asumo ahora el error de desplazar, entonces, a la empresa de mi desarrollo como profesional. Al ir acabando la carrera, y sin saber bien ‘qué quería ser de mayor’, me crucé con la psicoterapia humanista, específicamente la Gestalt.

De igual manera, en la carrera de psicología me volví a quedar con preguntas, con saber cómo poder mejorar la vida de las personas de a pie, sin llegar a trastornos, sin llegar a enfermedades. Personas que hacen su día a día con ‘normalidad’, pero que quieren desarrollarse de mejor manera. Me interesaba la psicología del desarrollo humano, no de la enfermedad. Quería saber intervenir en gente cotidiana. Y quería ir más allá de las explicaciones conductuales. Hay algo más, más allá de la teoría.

Mi primer día de prácticum en Psicoterapia Gestalt fue, sin saberlo, el comienzo de una integración. Nada más empezar a hablar de qué me había atraído para realizar dicho prácticum, estaba hablando de la pirámide de autorrealización de Maslow, la cual me habían enseñado en Relaciones Laborales. Sin saberlo, había dejado una semilla inconsciente de integración.

Sumergido en mi pasión por la psicoterapia surgida y, viendo como futuro la atención de pacientes en mi despacho, un buen día, en plena formación Gestalt, di otro gran paso.

Hacía unos meses que había estado ganándome un dinerillo como peón de una embotelladora, y ello me había traído recuerdos. Tanto de mi infancia y adolescencia en plantas y líneas de montaje, como de mi época universitaria en Relaciones Laborales. Conecté de nuevo con la empresa. Pero aún no me había vuelto a apasionar.

Volviendo al día de la Formación, había en medio de la sala un grupo de personas, elegidos para recrear una situación de trabajo, en la cual mucha gente le exigía al ‘paciente’ trabajos, informes, favores, peticiones… De alguna manera, el ‘paciente’ encontró su punto sano al asumir su verdadera responsabilidad, sin cargar con las exigencias de otros, y hablando desde su interior. Bases de la madurez humana. Entonces pensé: ¿y si esto fuera una práctica habitual en la empresa? Y si de manera periódica hubieran sesiones en las empresas donde cada trabajador o departamento se sentaran en círculo y en un ambiente de contacto hablaran de sus responsabilidades, de sus debilidades y fortalezas, llegando a un punto honesto de encuentro y salud, ¿cuán productivo sería esto para la empresa? Se me había encendido la bombilla, pero no había inventado nada nuevo, había descubierto otro camino en mí.

El paso final tuvo que ver con el director de este centro, el cual, estando al corriente de mis nuevas inquietudes me reenvió un correo de un par de sitios que hablaban de la Gestalt para el Desarrollo de Organizaciones, concretamente gestaltdo.com y Eugeni Moliní. Se me abrió la mente, y también la ilusión. Ya sé qué quiero ser de mayor. Ahora sí.

Nací para ser psicoterapeuta. Me crié para trabajar en una empresa. Ahora sabía cómo.

“Quiero hacer que la gente sea feliz en el trabajo. Que se desarrollen en él, que se autorrealicen. Tanto directivos, mandos intermedios o peones. Todos han de remar hacia el mismo sitio, y todos de manera consciente, madura y feliz. Y haciendo así que la empresa vaya creciendo, desarrollándose también, autorrealizándose como un todo.”

Tras mucho tiempo virando el foco atencional de mis intereses, sabiendo acoplar este nuevo interés por otros conocimientos, pero aplicables desde lo que ya sabía. Tras diferentes experiencias y diferentes puestos en empresas. Tras una incansable lucha con mis resistencias, defensas y miedos a lo deseado. Y tras un esfuerzo de integración. Tras todo ello cierro el círculo.

 

Bienvenida ‘Área Empresarial’. Desde mi ilusión, esfuerzo y trabajo, te deseo todo lo mejor.

 

 


1 Comentario

  1. ¿Qué más puedo añadir? Fantástica tu opinión, e interesantísimo el asunto de la gran importancia a la salud corporal, y tan olvidada la salud mental dentro de los planes de prevención de riesgos laborales, siendo la depresión, la ansiedad y el estrés las tres grandes enfermedades laborales. Aquí ya no es un tema de desarrollo personal, sino un asunto de prevenir enfermedades, lo cuál es incluso prioritario. Tanto se mira los resultados económicos, que no se ignora el ‘dineral’ que se pierde en estas enfermedades. Por no hablar de lo que se conseguiría en términos productivos un trabajador que se siente cuidado, que siente que se preocupan por él.

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