2529 WP_Post Object ( [ID] => 2529 [post_author] => 1 [post_date] => 2017-07-31 18:36:41 [post_date_gmt] => 2017-07-31 16:36:41 [post_content] => Levanté la mirada y allí había otros ojos devolviéndome la atención. Había más gente. 89.1Habían sido días muy especiales en lo vocacional, cargados de trabajo y emociones. Y mucho miedo. Y aún prestando mucha atención a todos los procesos que se despertaban en mí, no fue hasta el final cuando incluí al resto del equipo en mi conciencia. Que no suene egocéntrico, era un asunto de tener la exigencia con el foco puesto hacia dentro. Claro que estábamos juntos, claro que habíamos elaborado el proyecto juntos. Lo que no les tenía incluidos era en mi presencia hacia ellos. En que mi presencia también estaba presente. En estas líneas no quiero transmitir una sensación de líder carismático con sus fieles siguiéndole a cada paso. Para nada. De hecho, es una historia de liderazgo contextual, en el que el entorno demanda que vaya emergiendo un líder en función del contexto. Cada vez uno. Pero quiero hablar de cuando ese liderazgo cogía el contexto que me pertenecía. De mi trocito de liderazgo en un proceso satisfactorio. Y, sobre todo, de qué cosas pasaron. De qué cosas me pasaron. Lo primero y fundamental era la pasión en este proyecto. Jamás me había sentido tan perfeccionista, con tantas ganas de vaciarme. Este es un ingrediente fundamental: la pasión, el deseo. Cuando esto está en juego, te arriesgas más. Otro ingrediente que también se daba era el tenerse en cuenta. Estar alineado con unos objetivos a cumplir para ayudar al cliente. Con los que estaba completamente anclado. Esto me hacía tenerme en cuenta, no perderme de vista ni a mí, ni a mis principios. Tenía claro dónde quería llegar. Y eso, me daba permiso para arriesgarme, tener presencia. Y a la presencia hemos llegado. Quiero hacer especial hincapié en ella, en la presencia. Es aquí donde empieza este escrito. Evidentemente había empezado desde el primer momento que comenzamos a elaborar los primeros pasos de la consultoría. Es imposible no estar presente. Pero es fácil desconectarse de la presencia de uno mismo. Y ahí podemos perder el norte. Podemos escondernos. En este caso había conexión con el deseo y con mis principios, lo cual me permitía tenerme en cuenta. Estaba más desconectado con mi presencia. Mi presencia en el equipo. Y esto me desconectaba con esas porciones de liderazgo que me correspondieron. Fue interesante tener la oportunidad de supervisar nuestro trabajo como equipo, ya que entonces tuve la oportunidad de experimentar la palabra líder en mis carnes, cuando me devolvieron esos momentos que tomé el mando y, desde la pasión, desde mis principios, tomaba presencia para coger el timón y redirigir el rumbo. 89.2“Te he visto por momentos ser el líder”, me devolvió el supervisor.  Levanté la mirada y allí había otros ojos devolviéndome la atención. Había más gente. Desde mi desconexión no estaba teniendo en cuenta cuán presente había estado, cómo mi liderazgo emergía cuando lo requería. Entonces me pregunté, ¿qué cosas se han dado para que ese liderazgo se diera aún no estando presente? Y, si desde la desconexión con la presencia he estado liderando, ¿cómo sería el proceso conectado? Y decidí escribir esta entrada de blog. ¿Qué cosas se dan? Deseo y alineación de mis principios con el proyecto. Si no se dan, por lo menos contar con la realidad de la carencia. No luchar con lo que no hay. Conocerlo y tenerlo presente también ayudará a liderar. Esto también es tenerse en cuenta. ¿Y la presencia? Conocerte, saber más de ti mismo. Esto te permitirá moverte mejor en tu entorno, con tu equipo, con tus clientes. Pero es complicado, requiere girar el foco hacia dentro. Parar, respirar, y conectar contigo: Éste soy yo. Conocerse mejor para trabajar mejor. Y desde ahí, manejarte mejor con tu presencia. Y entonces, estás preparado para liderar.  

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP

  PD: si quieres profundizar en las áreas descritas en el blog, te informamos del programa de ‘Desarrollo Profesional y Mindfulness' que estamos preparando para octubre. Estaremos encantados de atenderte.   [post_title] => ¿Quién soy? Una historia de liderazgo - Sergio Ortiz [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => open [post_password] => [post_name] => quien-soy-una-historia-de-liderazgo-sergio-ortiz [to_ping] => [pinged] => http://www.cvap.es/desarrollo-profesional-y-mindfulness/ [post_modified] => 2017-08-03 13:27:36 [post_modified_gmt] => 2017-08-03 11:27:36 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => http://www.cvap.es/?p=2529 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )

¿Quién soy? Una historia de liderazgo – Sergio Ortiz

Levanté la mirada y allí había otros ojos devolviéndome la atención. Había más gente.

89.1Habían sido días muy especiales en lo vocacional, cargados de trabajo y emociones. Y mucho miedo. Y aún prestando mucha atención a todos los procesos que se despertaban en mí, no fue hasta el final cuando incluí al resto del equipo en mi conciencia.

Que no suene egocéntrico, era un asunto de tener la exigencia con el foco puesto hacia dentro. Claro que estábamos juntos, claro que habíamos elaborado el proyecto juntos. Lo que no les tenía incluidos era en mi presencia hacia ellos.

En que mi presencia también estaba presente.

En estas líneas no quiero transmitir una sensación de líder carismático con sus fieles siguiéndole a cada paso. Para nada. De hecho, es una historia de liderazgo contextual, en el que el entorno demanda que vaya emergiendo un líder en función del contexto. Cada vez uno. Pero quiero hablar de cuando ese liderazgo cogía el contexto que me pertenecía. De mi trocito de liderazgo en un proceso satisfactorio. Y, sobre todo, de qué cosas pasaron. De qué cosas me pasaron.

Lo primero y fundamental era la pasión en este proyecto. Jamás me había sentido tan perfeccionista, con tantas ganas de vaciarme. Este es un ingrediente fundamental: la pasión, el deseo. Cuando esto está en juego, te arriesgas más.

Otro ingrediente que también se daba era el tenerse en cuenta. Estar alineado con unos objetivos a cumplir para ayudar al cliente. Con los que estaba completamente anclado. Esto me hacía tenerme en cuenta, no perderme de vista ni a mí, ni a mis principios. Tenía claro dónde quería llegar. Y eso, me daba permiso para arriesgarme, tener presencia.

Y a la presencia hemos llegado.

Quiero hacer especial hincapié en ella, en la presencia. Es aquí donde empieza este escrito. Evidentemente había empezado desde el primer momento que comenzamos a elaborar los primeros pasos de la consultoría. Es imposible no estar presente. Pero es fácil desconectarse de la presencia de uno mismo. Y ahí podemos perder el norte. Podemos escondernos.

En este caso había conexión con el deseo y con mis principios, lo cual me permitía tenerme en cuenta. Estaba más desconectado con mi presencia. Mi presencia en el equipo. Y esto me desconectaba con esas porciones de liderazgo que me correspondieron.

Fue interesante tener la oportunidad de supervisar nuestro trabajo como equipo, ya que entonces tuve la oportunidad de experimentar la palabra líder en mis carnes, cuando me devolvieron esos momentos que tomé el mando y, desde la pasión, desde mis principios, tomaba presencia para coger el timón y redirigir el rumbo.

89.2“Te he visto por momentos ser el líder”, me devolvió el supervisor.  Levanté la mirada y allí había otros ojos devolviéndome la atención. Había más gente.

Desde mi desconexión no estaba teniendo en cuenta cuán presente había estado, cómo mi liderazgo emergía cuando lo requería. Entonces me pregunté, ¿qué cosas se han dado para que ese liderazgo se diera aún no estando presente? Y, si desde la desconexión con la presencia he estado liderando, ¿cómo sería el proceso conectado? Y decidí escribir esta entrada de blog.

¿Qué cosas se dan? Deseo y alineación de mis principios con el proyecto. Si no se dan, por lo menos contar con la realidad de la carencia. No luchar con lo que no hay. Conocerlo y tenerlo presente también ayudará a liderar. Esto también es tenerse en cuenta.

¿Y la presencia? Conocerte, saber más de ti mismo. Esto te permitirá moverte mejor en tu entorno, con tu equipo, con tus clientes. Pero es complicado, requiere girar el foco hacia dentro. Parar, respirar, y conectar contigo: Éste soy yo.

Conocerse mejor para trabajar mejor. Y desde ahí, manejarte mejor con tu presencia. Y entonces, estás preparado para liderar.

 

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP

 

PD: si quieres profundizar en las áreas descritas en el blog, te informamos del programa de ‘Desarrollo Profesional y Mindfulness’ que estamos preparando para octubre.

Estaremos encantados de atenderte.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *