1746 WP_Post Object ( [ID] => 1746 [post_author] => 1 [post_date] => 2016-01-25 23:17:38 [post_date_gmt] => 2016-01-25 22:17:38 [post_content] => Mindfulness para tomar decisiones, buscar soluciones, fomentar la creatividad, y convivir dentro de una empresa. Vengo últimamente un tanto alerta de las modas que van pasando por delante de mí respecto a nuevas formas de trabajar, o nuevos conceptos aplicables a la organización, motivación e implicación del trabajador. Respecto a esto último, mi hipótesis es clara: Trabajador feliz <-> Trabajador motivado e implicado = Incremento de productividad 54.2La felicidad de un trabajador es la felicidad de una persona, se aplican las mismas reglas pero en un diferente entorno. Y ese es mi objetivo en esta entrada de blog, explicar conceptos de desarrollo personal pero con un filtro laboral. Veremos que la base es la misma. Cuando hablamos de desarrollo personal hablamos de madurez. ¿Qué es la madurez? Brevemente, desde las teorías humanistas el desarrollo humano y la madurez se alcanzan desde 3 conceptos:
  • Aquí y Ahora
  • Toma de conciencia
  • Responsabilidad
Desde el mindfulness, que es el tema a tratar, se pueden ejercitar conceptos como los que se acaban de nombrar:
  • Presente: Aquí y Ahora
  • Atención Plena: Toma de Conciencia
  • Aceptación: Responsabilidad
El círculo ‘vicioso’ que resultaría sería el siguiente:     -> Atención Plena -> Aquí y ahora -> Tomo CC -> Aceptación -> Responsabilidad -> Quedaría explicado de la siguiente manera: Mediante los ejercicios de atención plena, o actitud de permanecer en el aquí y ahora, fomentamos y ayudamos a las tomas de conciencia. Esto ayudará a favorecer una actitud de aceptación de nuestras emociones, sensaciones, y de la situación en la que nos encontramos, para así asumir nuestra responsabilidad dentro del entorno, de nuestros actos o nuestra manera de manejarnos en ciertos asuntos. Así nuevamente, en un estado de presencia volvemos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en un determinado asunto, aceptando dicha responsabilidad y, valga la redundancia, responsabilizándome de esa responsabilidad. Y vuelta a empezar… Sería un ir pasando por los diferentes asuntos abiertos en mí, dejando que surja lo que en ese momento presente quiere surgir, apaciguando así la ‘mente de mono’, y dando forma a una actitud de apertura, aceptación, donde la queja no tiene lugar. Imaginen esto en un ambiente laboral. 3 conceptos en la empresa practicables desde el mindfulness:
  • Tomas de Decisión
  • Solución (de problemas o conflictos)
  • Relaciones Interpersonales
Iríamos así entrando en un asunto de actitud. Casi nada. Como decía, con los ejercicios de atención al presente aprendemos a calmar la mente para ver con claridad, para facilitar los procesos que nos lleven a la solución o toma de decisión. O desde actitudes de apertura y compasión facilitando las relaciones interpersonales. Dejando en todo momento a la conciencia egóica a un lado, ya que flaco favor nos hace. En toda empresa son fundamentales los procesos que se dan a la hora de tomar una decisión. Proporcionar conciencia, calmar la mente y saber qué nos está pasando por dentro será de gran utilidad a la hora de responsabilizarse luego de cualquier decisión, facilitando así también la búsqueda de soluciones y, al fin y al cabo, facilitando toda la vivencia de dichas situaciones. Es decir, trabajar feliz. Luego, la actitud hacia el futuro: tenemos derecho a la acción, no a ‘sus frutos’. Imagínense la productividad de estos conceptos aplicados para un proceso estratégico en el que se pone en juego una toma de decisión. Calmar la mente. 54.1La actitud de apertura sería una manera estupenda de incrementar la creatividad, fomentando entonces la búsqueda del talento y, de nuevo, lo que supondría teñir de esta actitud los procesos decisionales, de admitir sugerencias, solucionar conflictos, implantar nuevos procesos, etc, etc, etc… Lo que viene siendo la cotidianidad laboral, de manera estructurada y formal, o de manera informal entre las relaciones entre trabajadores. Conceptos como resignación y resistencia son defensas de la conciencia egóica. Éstas se dan en el día a día de la empresa, y modulándolas, manejándome con ellas, se puede cambiar la realidad de la empresa, dando frutos a raíz de la buena toma de decisiones y búsquedas eficaces de soluciones, así como fomentando la creatividad. Ya hablé en su día de la diferencia entre la queja y la aceptación de la situación. Es el entorno el que manda. Otro concepto sería el de las emociones. El manejo de éstas es fundamental. Cada uno con su estilo, cada uno desde su mochila de experiencias. Pero saber manejarse con las emociones negativas, sin evitarlas o huir de ellas, sin vernos convertidas en ellas, podríamos calmar la mente para ver con claridad y, entonces, encontrar una solución adecuada o, por lo menos, una solución basada en nuestros principios y valores, amortiguando las emociones negativas, con la consecuente aceptación de la acción y no de sus frutos. La resignación, si ésta no fuera al final la solución adecuada, también sería menor. Con la consecuente apertura actitudinal a la hora de volver a encontrar otra solución. Lo mismo para los conflictos interpersonales: a la hora de sugerir, indicar, o a la hora de querer realizar cambios procesales. Tanto parar quien los propone, cómo para quien los recibe. Parar, respirar… y a trabajar.

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP

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Mindfulness to work – Sergio Ortiz

Mindfulness para tomar decisiones, buscar soluciones, fomentar la creatividad, y convivir dentro de una empresa.

Vengo últimamente un tanto alerta de las modas que van pasando por delante de mí respecto a nuevas formas de trabajar, o nuevos conceptos aplicables a la organización, motivación e implicación del trabajador. Respecto a esto último, mi hipótesis es clara:

Trabajador feliz <-> Trabajador motivado e implicado = Incremento de productividad

54.2La felicidad de un trabajador es la felicidad de una persona, se aplican las mismas reglas pero en un diferente entorno. Y ese es mi objetivo en esta entrada de blog, explicar conceptos de desarrollo personal pero con un filtro laboral. Veremos que la base es la misma.

Cuando hablamos de desarrollo personal hablamos de madurez. ¿Qué es la madurez?

Brevemente, desde las teorías humanistas el desarrollo humano y la madurez se alcanzan desde 3 conceptos:

  • Aquí y Ahora
  • Toma de conciencia
  • Responsabilidad

Desde el mindfulness, que es el tema a tratar, se pueden ejercitar conceptos como los que se acaban de nombrar:

  • Presente: Aquí y Ahora
  • Atención Plena: Toma de Conciencia
  • Aceptación: Responsabilidad

El círculo ‘vicioso’ que resultaría sería el siguiente:

    -> Atención Plena -> Aquí y ahora -> Tomo CC -> Aceptación -> Responsabilidad ->

Quedaría explicado de la siguiente manera:

Mediante los ejercicios de atención plena, o actitud de permanecer en el aquí y ahora, fomentamos y ayudamos a las tomas de conciencia. Esto ayudará a favorecer una actitud de aceptación de nuestras emociones, sensaciones, y de la situación en la que nos encontramos, para así asumir nuestra responsabilidad dentro del entorno, de nuestros actos o nuestra manera de manejarnos en ciertos asuntos. Así nuevamente, en un estado de presencia volvemos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en un determinado asunto, aceptando dicha responsabilidad y, valga la redundancia, responsabilizándome de esa responsabilidad.

Y vuelta a empezar…

Sería un ir pasando por los diferentes asuntos abiertos en mí, dejando que surja lo que en ese momento presente quiere surgir, apaciguando así la ‘mente de mono’, y dando forma a una actitud de apertura, aceptación, donde la queja no tiene lugar.

Imaginen esto en un ambiente laboral.

3 conceptos en la empresa practicables desde el mindfulness:

  • Tomas de Decisión
  • Solución (de problemas o conflictos)
  • Relaciones Interpersonales

Iríamos así entrando en un asunto de actitud. Casi nada.

Como decía, con los ejercicios de atención al presente aprendemos a calmar la mente para ver con claridad, para facilitar los procesos que nos lleven a la solución o toma de decisión. O desde actitudes de apertura y compasión facilitando las relaciones interpersonales. Dejando en todo momento a la conciencia egóica a un lado, ya que flaco favor nos hace.

En toda empresa son fundamentales los procesos que se dan a la hora de tomar una decisión. Proporcionar conciencia, calmar la mente y saber qué nos está pasando por dentro será de gran utilidad a la hora de responsabilizarse luego de cualquier decisión, facilitando así también la búsqueda de soluciones y, al fin y al cabo, facilitando toda la vivencia de dichas situaciones. Es decir, trabajar feliz.

Luego, la actitud hacia el futuro: tenemos derecho a la acción, no a ‘sus frutos’. Imagínense la productividad de estos conceptos aplicados para un proceso estratégico en el que se pone en juego una toma de decisión. Calmar la mente.

54.1La actitud de apertura sería una manera estupenda de incrementar la creatividad, fomentando entonces la búsqueda del talento y, de nuevo, lo que supondría teñir de esta actitud los procesos decisionales, de admitir sugerencias, solucionar conflictos, implantar nuevos procesos, etc, etc, etc… Lo que viene siendo la cotidianidad laboral, de manera estructurada y formal, o de manera informal entre las relaciones entre trabajadores.

Conceptos como resignación y resistencia son defensas de la conciencia egóica. Éstas se dan en el día a día de la empresa, y modulándolas, manejándome con ellas, se puede cambiar la realidad de la empresa, dando frutos a raíz de la buena toma de decisiones y búsquedas eficaces de soluciones, así como fomentando la creatividad. Ya hablé en su día de la diferencia entre la queja y la aceptación de la situación. Es el entorno el que manda.

Otro concepto sería el de las emociones. El manejo de éstas es fundamental. Cada uno con su estilo, cada uno desde su mochila de experiencias. Pero saber manejarse con las emociones negativas, sin evitarlas o huir de ellas, sin vernos convertidas en ellas, podríamos calmar la mente para ver con claridad y, entonces, encontrar una solución adecuada o, por lo menos, una solución basada en nuestros principios y valores, amortiguando las emociones negativas, con la consecuente aceptación de la acción y no de sus frutos. La resignación, si ésta no fuera al final la solución adecuada, también sería menor. Con la consecuente apertura actitudinal a la hora de volver a encontrar otra solución.

Lo mismo para los conflictos interpersonales: a la hora de sugerir, indicar, o a la hora de querer realizar cambios procesales. Tanto parar quien los propone, cómo para quien los recibe.

Parar, respirar… y a trabajar.

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP

 

 

 


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