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62.1

¿Y si fuera obligatorio cumplir con unos criterios de calidad emocional? No hay más que respirar la tensión que provoca una inspección de sanidad. Todo en pro de unos criterios mínimos de salubridad. Pero, ¿esta inspección tiene en cuenta la salud mental? Es evidente, dista bastante. De hecho, no tienen nada que ver. Es totalmente desconocido. Busquemos en cualquier plan de calidad, APPCCS, PRL, en cualquier apartado de higiene y sanidad. Qué fácil sería para un trabajador denunciar unas condiciones ergonómicas disfuncionales, unas insalubres condiciones ambientales, un peligro laboral o algún aspecto del contrato no cumplido. En serio, ¿y nuestra calidad emocional? Total, sólo marca nuestra vivencia diaria. Sólo nos hace despertarnos agobiados por un maldito despertador, caras largas hasta el polígono. Salir zumbando los viernes clamando: ¡por fin es viernes! En muchos casos, no es el propio trabajo lo que nos anuda el estómago. Es el ambiente. Es la queja. Son los malos modos. Es la falta de contacto. Es la sensación de no contar para nada. ¿Os suena? En una especie de fantasía laboral, imagino la figura de un inspector emocional, así con cara Freudiana, evaluando el equipo de trabajo, evaluando la comunicación, analizando los refuerzos positivos (llámese palmadita en la espalda). Observando con atención las diferentes neurosis de los directivos, cerciorándose de las quejas de los trabajadores, llevando a cada uno a su responsabilidad. Facilitando el darse cuenta. Si desde hace años es una obviedad que cualquier empresa que se digne cumple con unos estándares de sanidad para poder ofrecer calidad en sus productos, y unos mínimos de seguridad en el trabajo, ¿a dónde llegaría el desarrollo personal y organizacional si fuera obligatorio un mínimo de humanidad en las empresas? 62.2Si ahora hay una vivencia de la inspección de sanidad tensa, más por posibles multas por alguna pejigosidad no cumplida (si no, es que algo muy malo estás haciendo…), es cierto que hoy en día te puedes fiar de los mínimos saludables y de seguridad en las empresas. No te vas a contaminar. Extrapolen la inspección de sanidad mental dentro de unos 20 años, ¡no habría empresa mínimamente en pro del desarrollo organizacional! Sería cuasi obligatorio tener planes de acción en equipos de trabajo, en programas de motivación, resolución y negociación de conflictos, planes de carrera, formación continua, empowerment del trabajador, etc. Salud mental. Salud en el trabajo. Felicidad en el trabajo. Soy feliz trabajando. Me desarrollo trabajando. Suena el despertador y una gran sonrisa me invade. Y no confundamos esto con ‘buenrollismo per se’, baja productividad, evitación o pasividad (lo que viene siendo un ‘no pasa ná’). Relacionémoslo con mejora continua, alineación de objetivos, desarrollo de negocio, crecimiento empresarial, etc. Inspector de Sanidad Emocional, o psicoterapia para las empresas. Todos saldríamos ganando.  

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP

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Inspección de sanidad (emocional) – Sergio Ortiz

62.1

¿Y si fuera obligatorio cumplir con unos criterios de calidad emocional?

No hay más que respirar la tensión que provoca una inspección de sanidad. Todo en pro de unos criterios mínimos de salubridad. Pero, ¿esta inspección tiene en cuenta la salud mental?

Es evidente, dista bastante. De hecho, no tienen nada que ver. Es totalmente desconocido. Busquemos en cualquier plan de calidad, APPCCS, PRL, en cualquier apartado de higiene y sanidad. Qué fácil sería para un trabajador denunciar unas condiciones ergonómicas disfuncionales, unas insalubres condiciones ambientales, un peligro laboral o algún aspecto del contrato no cumplido.

En serio, ¿y nuestra calidad emocional? Total, sólo marca nuestra vivencia diaria.

Sólo nos hace despertarnos agobiados por un maldito despertador, caras largas hasta el polígono. Salir zumbando los viernes clamando: ¡por fin es viernes! En muchos casos, no es el propio trabajo lo que nos anuda el estómago. Es el ambiente. Es la queja. Son los malos modos. Es la falta de contacto. Es la sensación de no contar para nada. ¿Os suena?

En una especie de fantasía laboral, imagino la figura de un inspector emocional, así con cara Freudiana, evaluando el equipo de trabajo, evaluando la comunicación, analizando los refuerzos positivos (llámese palmadita en la espalda). Observando con atención las diferentes neurosis de los directivos, cerciorándose de las quejas de los trabajadores, llevando a cada uno a su responsabilidad. Facilitando el darse cuenta.

Si desde hace años es una obviedad que cualquier empresa que se digne cumple con unos estándares de sanidad para poder ofrecer calidad en sus productos, y unos mínimos de seguridad en el trabajo, ¿a dónde llegaría el desarrollo personal y organizacional si fuera obligatorio un mínimo de humanidad en las empresas?

62.2Si ahora hay una vivencia de la inspección de sanidad tensa, más por posibles multas por alguna pejigosidad no cumplida (si no, es que algo muy malo estás haciendo…), es cierto que hoy en día te puedes fiar de los mínimos saludables y de seguridad en las empresas. No te vas a contaminar. Extrapolen la inspección de sanidad mental dentro de unos 20 años, ¡no habría empresa mínimamente en pro del desarrollo organizacional! Sería cuasi obligatorio tener planes de acción en equipos de trabajo, en programas de motivación, resolución y negociación de conflictos, planes de carrera, formación continua, empowerment del trabajador, etc.

Salud mental. Salud en el trabajo. Felicidad en el trabajo. Soy feliz trabajando. Me desarrollo trabajando.

Suena el despertador y una gran sonrisa me invade. Y no confundamos esto con ‘buenrollismo per se’, baja productividad, evitación o pasividad (lo que viene siendo un ‘no pasa ná’). Relacionémoslo con mejora continua, alineación de objetivos, desarrollo de negocio, crecimiento empresarial, etc.

Inspector de Sanidad Emocional, o psicoterapia para las empresas. Todos saldríamos ganando.

 

Sergio Ortiz Vilaplana

Responsable Área Empresarial del CVaP


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