2624 WP_Post Object ( [ID] => 2624 [post_author] => 1 [post_date] => 2017-12-04 18:52:22 [post_date_gmt] => 2017-12-04 17:52:22 [post_content] => 94.1 Formar parte de un Grupo Terapéutico o de Crecimiento Personal, nos da la oportunidad para sentir, para explorar y experimentar, para darnos cuenta de lo que nos pasa en el momento en el que nos está pasando. Es el lugar donde la mirada del compañero, del otro, nos resuena, nos refleja, nos hace de espejo y nos permite ver, vernos. Pero vernos en ese momento, en esa situación concreta, en el aquí y ahora. Cada miembro del grupo, con su individualidad y experiencias personales, ofrece a los demás integrantes formas de actuar, pensar y sentir únicas y muy valiosas para el propio crecimiento personal. A través de estas experiencias individuales que cada uno comparte y aporta, el grupo se nutre y crece. Tanto lo que pasa, como lo que no pasa dentro de un grupo, provoca un movimiento interno en cada uno de sus miembros. Y a su vez, estos movimiento individuales, generan uno grupal. Es como si el grupo tuviera su propio “ojo clínico”, una sabiduría propia para ver aquellos aspectos de cada uno, de los que el individuo por sí mismo, no es consciente. Reflejando así esos puntos ciegos que todos tenemos y ayudando a poder ver más allá. Denunciando estos aspectos, apoyándolos o reflejándolos. El grupo terapéutico, ofrece un espacio seguro donde poder experimentar y explorar, con ayuda de los demás integrantes y el terapeuta, nuevas formas de relacionarse con el mundo y con uno mismo. Formas más auténticas para el individuo, con las que, a pesar del miedo e inseguridad iniciales, poder sentirse más en consonancia. El apoyo y soporte que brinda, genera una red donde cada integrante puede sentirse acompañado, comprendido, escuchado, respetado y apoyado en su experiencia. Cuando uno se siente acompañado puede realizar un camino con más luz, la que le brindan los que van a su lado. Dentro del grupo, en grupo, es donde afloran los miedos, la vergüenza, los bloqueos. Es el lugar donde todos nuestros mecanismos de defensa, seducción, manipulación, etc. se ponen en juego, ahí los jugamos y ahí, en ese espacio, con esas personas, podemos llegar a verlos con más nitidez para poder llegar a hacer algo distinto a lo que venimos haciendo. 94.2Hablamos de lo que pasa, en primera persona. Hablo de lo que me pasa contigo, de lo que me pasa con vosotros, con el mundo. Siento lo que me provoca un comentario, el miedo que me da expresarme, la vergüenza que paso cuando me miran, cuando participo; el bloqueo que siento cuando alguien me pregunta, cuando veo que me toca hablar, cuando siento algo nuevo y desconocido en mí. En grupo tenemos la oportunidad de trabajar con elementos vivos, no hablamos sobre el miedo que nos da hablar en público, por ejemplo, sino que sentimos el miedo cuando esa situación concreta se está dando y hablamos desde él; con el miedo a nuestro lado o encima de nosotros, o detrás -cual sombra oscura y pesada que se hace más grande cuanto más intentamos escondernos-. Y todo esto, lo hace posible el trabajo grupal. Sin perjuicio de la terapia individual, sino como complemento a ésta, porque lo que se da en un grupo no se da en terapia individual con un terapeuta. No puede darse. La riqueza de trabajar en grupo no solo la aporta el terapeuta o terapeutas que lleven dicho grupo, sino que todos y cada uno de sus integrantes consiguen crear el espacio, el ambiente, el clima idóneo, para que sucedan cosas. Para que nos asustemos, lo atravesemos y nos atrevamos, para que nos dejemos caer en la red que se va formando y nos sintamos acogidos, para que podamos experimentar cambios y nuevas formas de hacer. Otra de las riquezas de la Terapia en Grupo, es que favorece el sentido de pertenencia, este aspecto es muy importante ya que la experiencia de pertenecer, sentirse parte de un todo más allá de la propia individualidad, pone en marcha sentimientos de confianza, adecuación, compromiso y cercanía. Genera fuerza e impulso en nosotros y aleja la sensación de soledad. Estás unido a unos otros con los que compartes ideas, sentimientos, objetivos, etc. Aquí es donde cobra fuerza "el todo es más que la suma de sus partes" y aquí es donde se genera el Poder Terapéutico del Grupo.   [post_title] => El poder terapéutico del grupo - Carol Belda [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => open [post_password] => [post_name] => el-poder-terapeutico-del-grupo-carol-belda [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2017-12-04 18:54:17 [post_modified_gmt] => 2017-12-04 17:54:17 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => http://www.cvap.es/?p=2624 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )

El poder terapéutico del grupo – Carol Belda

94.1

Formar parte de un Grupo Terapéutico o de Crecimiento Personal, nos da la oportunidad para sentir, para explorar y experimentar, para darnos cuenta de lo que nos pasa en el momento en el que nos está pasando. Es el lugar donde la mirada del compañero, del otro, nos resuena, nos refleja, nos hace de espejo y nos permite ver, vernos. Pero vernos en ese momento, en esa situación concreta, en el aquí y ahora.

Cada miembro del grupo, con su individualidad y experiencias personales, ofrece a los demás integrantes formas de actuar, pensar y sentir únicas y muy valiosas para el propio crecimiento personal. A través de estas experiencias individuales que cada uno comparte y aporta, el grupo se nutre y crece.

Tanto lo que pasa, como lo que no pasa dentro de un grupo, provoca un movimiento interno en cada uno de sus miembros. Y a su vez, estos movimiento individuales, generan uno grupal.

Es como si el grupo tuviera su propio “ojo clínico”, una sabiduría propia para ver aquellos aspectos de cada uno, de los que el individuo por sí mismo, no es consciente. Reflejando así esos puntos ciegos que todos tenemos y ayudando a poder ver más allá. Denunciando estos aspectos, apoyándolos o reflejándolos.

El grupo terapéutico, ofrece un espacio seguro donde poder experimentar y explorar, con ayuda de los demás integrantes y el terapeuta, nuevas formas de relacionarse con el mundo y con uno mismo. Formas más auténticas para el individuo, con las que, a pesar del miedo e inseguridad iniciales, poder sentirse más en consonancia.

El apoyo y soporte que brinda, genera una red donde cada integrante puede sentirse acompañado, comprendido, escuchado, respetado y apoyado en su experiencia. Cuando uno se siente acompañado puede realizar un camino con más luz, la que le brindan los que van a su lado.

Dentro del grupo, en grupo, es donde afloran los miedos, la vergüenza, los bloqueos. Es el lugar donde todos nuestros mecanismos de defensa, seducción, manipulación, etc. se ponen en juego, ahí los jugamos y ahí, en ese espacio, con esas personas, podemos llegar a verlos con más nitidez para poder llegar a hacer algo distinto a lo que venimos haciendo.

94.2Hablamos de lo que pasa, en primera persona. Hablo de lo que me pasa contigo, de lo que me pasa con vosotros, con el mundo. Siento lo que me provoca un comentario, el miedo que me da expresarme, la vergüenza que paso cuando me miran, cuando participo; el bloqueo que siento cuando alguien me pregunta, cuando veo que me toca hablar, cuando siento algo nuevo y desconocido en mí.

En grupo tenemos la oportunidad de trabajar con elementos vivos, no hablamos sobre el miedo que nos da hablar en público, por ejemplo, sino que sentimos el miedo cuando esa situación concreta se está dando y hablamos desde él; con el miedo a nuestro lado o encima de nosotros, o detrás -cual sombra oscura y pesada que se hace más grande cuanto más intentamos escondernos-.

Y todo esto, lo hace posible el trabajo grupal. Sin perjuicio de la terapia individual, sino como complemento a ésta, porque lo que se da en un grupo no se da en terapia individual con un terapeuta. No puede darse.

La riqueza de trabajar en grupo no solo la aporta el terapeuta o terapeutas que lleven dicho grupo, sino que todos y cada uno de sus integrantes consiguen crear el espacio, el ambiente, el clima idóneo, para que sucedan cosas. Para que nos asustemos, lo atravesemos y nos atrevamos, para que nos dejemos caer en la red que se va formando y nos sintamos acogidos, para que podamos experimentar cambios y nuevas formas de hacer.

Otra de las riquezas de la Terapia en Grupo, es que favorece el sentido de pertenencia, este aspecto es muy importante ya que la experiencia de pertenecer, sentirse parte de un todo más allá de la propia individualidad, pone en marcha sentimientos de confianza, adecuación, compromiso y cercanía. Genera fuerza e impulso en nosotros y aleja la sensación de soledad. Estás unido a unos otros con los que compartes ideas, sentimientos, objetivos, etc.

Aquí es donde cobra fuerza “el todo es más que la suma de sus partes” y aquí es donde se genera el Poder Terapéutico del Grupo.

 


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