2738 WP_Post Object ( [ID] => 2738 [post_author] => 3 [post_date] => 2018-03-16 12:22:52 [post_date_gmt] => 2018-03-16 11:22:52 [post_content] => 99.1 Hoy decido abrir la puerta a éste aspecto de la vida, tan interesante como difícil es. Las relaciones sentimentales, el vínculo amoroso con el otro. Amar es sencillo, es natural, es innato, lo complicado es la manera de encajar la forma de amar que tiene una persona con la del otro; es aquí cuando se abre el dilema, en la relación con el otro al que se ama, distinto a mí. ¿Entonces somos las personas las que contaminamos la pureza y la naturaleza del amor? Así es, lo impregnamos de infinitos factores de los que nos es muy difícil desprendernos, nuestros miedos, las inseguridades, celos, desconfianza, dependencia, introyectos, proyecciones, y un sinfín de capas de una cebolla neurótica que impiden ver el núcleo de la esencia, en el que se encuentra la facilidad, la sencillez y la simplicidad del amor, la naturaleza de ese amor no contaminado. Pero sí, vivimos arrastrando y conviviendo con nuestra parte neurótica y, no solo la nuestra. Cuando amamos en pareja se juntan y conviven dos "neuras", la tuya y la mía, que son creadoras de una consecuente y final "neura", la de la relación. 99.2Aquí en este punto, es importante, por un lado, escuchar mi parte, darme cuenta de cómo contamino el amor de la relación y me dificulta a la hora de sentir libremente. Es importante también que el otro se dé cuenta de su parte y asumamos cada uno nuestra responsabilidad en el cuidado de la relación. Otro factor a tener en cuenta en las relaciones es todo aquello que arrastramos de nuestros roles de género, instaurados en nuestra sociedad durante muchísimos años, que nos condicionan y esclavizan si no aumentamos nuestra consciencia tanto en la relación como internamente. Esos roles de género hacen que a veces “juguemos” a ser madres cuidadoras de nuestras parejas, o padres protectores de quien tenemos al lado, hijos rebeldes que protestan a su pareja queriendo protestar a su madre, o hijas sumisas que no son capaces de establecer límites claros y respetarse delante de su compañero. Todo esto nos hace esclavos de relaciones insanas, sufridas, infelices, dolorosas, y todo por no ser capaces de mirar hacia adentro, cuestionar nuestra forma de amar, observar que hay detrás de los celos, de la rebeldía o el control, y empezar a enfrentarnos a nuestra "neura", ese gran fantasma que nos dificulta en la capacidad de amar de una forma más libre y sana, más fácil y sencilla. Y a veces, es tal lo desconectados que estamos de nosotros mismos, que solo a través del proceso en terapia somos capaces de ver, lo que solos no podemos ver.   [post_title] => El amor es fácil, las relaciones no - Ainhoa Boluda [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => closed [post_password] => [post_name] => el-amor-es-facil-las-relaciones-no-ainhoa-boluda [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2018-03-16 12:22:52 [post_modified_gmt] => 2018-03-16 11:22:52 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => http://www.cvap.es/?p=2738 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )

El amor es fácil, las relaciones no – Ainhoa Boluda

99.1

Hoy decido abrir la puerta a éste aspecto de la vida, tan interesante como difícil es. Las relaciones sentimentales, el vínculo amoroso con el otro.

Amar es sencillo, es natural, es innato, lo complicado es la manera de encajar la forma de amar que tiene una persona con la del otro; es aquí cuando se abre el dilema, en la relación con el otro al que se ama, distinto a mí.

¿Entonces somos las personas las que contaminamos la pureza y la naturaleza del amor? Así es, lo impregnamos de infinitos factores de los que nos es muy difícil desprendernos, nuestros miedos, las inseguridades, celos, desconfianza, dependencia, introyectos, proyecciones, y un sinfín de capas de una cebolla neurótica que impiden ver el núcleo de la esencia, en el que se encuentra la facilidad, la sencillez y la simplicidad del amor, la naturaleza de ese amor no contaminado.

Pero sí, vivimos arrastrando y conviviendo con nuestra parte neurótica y, no solo la nuestra. Cuando amamos en pareja se juntan y conviven dos “neuras”, la tuya y la mía, que son creadoras de una consecuente y final “neura”, la de la relación.

99.2Aquí en este punto, es importante, por un lado, escuchar mi parte, darme cuenta de cómo contamino el amor de la relación y me dificulta a la hora de sentir libremente. Es importante también que el otro se dé cuenta de su parte y asumamos cada uno nuestra responsabilidad en el cuidado de la relación. Otro factor a tener en cuenta en las relaciones es todo aquello que arrastramos de nuestros roles de género, instaurados en nuestra sociedad durante muchísimos años, que nos condicionan y esclavizan si no aumentamos nuestra consciencia tanto en la relación como internamente. Esos roles de género hacen que a veces “juguemos” a ser madres cuidadoras de nuestras parejas, o padres protectores de quien tenemos al lado, hijos rebeldes que protestan a su pareja queriendo protestar a su madre, o hijas sumisas que no son capaces de establecer límites claros y respetarse delante de su compañero.

Todo esto nos hace esclavos de relaciones insanas, sufridas, infelices, dolorosas, y todo por no ser capaces de mirar hacia adentro, cuestionar nuestra forma de amar, observar que hay detrás de los celos, de la rebeldía o el control, y empezar a enfrentarnos a nuestra “neura”, ese gran fantasma que nos dificulta en la capacidad de amar de una forma más libre y sana, más fácil y sencilla. Y a veces, es tal lo desconectados que estamos de nosotros mismos, que solo a través del proceso en terapia somos capaces de ver, lo que solos no podemos ver.

 


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