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el 25 julio 2018

La vida es paradójica. Hace días que me decidí a escribir sobre el uso de los nuevos dispositivos móviles: Tablet y Smartphone. Cuando por fin encuentro un momento, meto la mano en el bolsillo y saco el móvil. No es que no tenga lápiz y papel, que tengo a raudales. Simplemente se ha convertido en un gesto tan cotidiano y automatizado que surge así, solo. Las compañías tecnológicas han creados estos gadgets y hemos quedado como fascinados, y es que tal vez sea cierto que los hombres aspiran a convertirse en dioses con prótesis.  Millares de atractivas aplicaciones destinadas a un sinfín de funciones: mensajería instantánea, redes sociales, conexión a ese nuevo mundo llamado internet. Todo lo que necesitamos para estar conectados ¿verdad? Tanto es así que llamar al móvil teléfono es ya poco más que un eufemismo. De hecho, ya pocos lo hacen.

¿Qué uso hacemos del móvil?

Un 61% de los usuarios de móvil en el mundo afirmaba que miraba su móvil en los 5 primeros minutos al despertare y gastan aprox. 3 horas al día utilizando su dispositivo y lo utilizamos tanto cuando estamos inactivos como cuando realizamos otras actividades como comprar, trabajar, ver la televisión o hablar con otras personas (Informe ditendria: Mobile en España y en el Mundo 2017) Lo podemos usar como reloj y/o despertador, leemos la prensa, buscamos información en internet, nos comunicamos con amigos y compañeros de trabajo, escuchamos música, llevamos la agenda, jugamos a matar marcianitos para pasar el tiempo. Revisamos las cuentas del banco, compramos entradas de cine, teatro, conciertos. Es nuestro navegador y nos dice donde están los sitios a los que queremos llegar, una linterna, que nos ilumina si acaso nos quedamos sin luz.  Es casa de apuestas, y timba de póker. Localizador para tener controlados a aquellos que llegan tarde o no quieren llegar; sirve para comparar y pagar en supermercados y gasolineras, y con él están actualizados de las últimas novedades con sus newsletters. Álbum de fotos, baúl de recuerdos y diario personal donde colgar fotos de momentos inolvidables, de platos de alta y baja gastronomía, escapadas nocturnas al inframundo, viajes exóticos. El móvil sirve para ligar, claro, no podía faltar. Podría estar enumerando cosas que hacemos con el móvil hasta quedarme sin caracteres y si algo faltase en la lista, atentos porque es una buena oportunidad de negocio.

Vale, resulta fácil aceptar que pasamos mucho tiempo pegados al móvil. ¿Pero qué hay de malo en ello?, ¿No serás uno de esos defensores de la edad de piedra?  Teniendo en cuenta que tengo Tablet, móvil, y SmartTV…yo diría que no. Solo me he detenido a pensar sobre esto a raíz de un suceso. Estaba trabajando con un chaval, que saca buenas notas, que no da muchos problemas en casa, y al que nunca castigan. Me cuenta continuamente cosas de los vídeojuegos. El móvil, los vídeos de youtube y los vídeojuegos parecen ser un tema transversal a todas sus actividades. Cuando está solo juega, cuando está con otros o juega o habla de juegos. Le pido que hagamos un ejercicio de imaginación, que cojamos un tren y viajemos al pasado, a su primer recuerdo: “el primer día que dormí solo, la primera vez que sabía lo que hacía, estaba nervioso, aún no jugaba con videojuegos”. Desde entonces he estado atento al uso que hacemos del móvil: Me sorprendió la primera vez que subí al metro y el 70% de los ocupantes estaban enfrascados en el móvil o cuando entre amigos nos tomamos una birra y en uno de esos silencios en los que antes “pasaba un ángel” ahora echamos mano de la pantalla. ¿Cuántas veces he visto que mientras los padres comen, usan la Tablet o el móvil para que el niño se esté quieto en la mesa? ¿O mientras viajan en el coche, para que no incordien y aguanten el viaje?

¿Qué uso hacemos del móvil? 

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