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el 5 septiembre 2018

El otro día recibí esta foto y me recordó un (aún) aprendizaje, costoso pero que valoro mucho... desde la misteriosa filosofía de Lao-Tse hasta la obra de Jung.


Sentirme cómoda, confiada en los momentos que resultaban incómodos, en emociones y pensamientos que etiquetaba con connotaciones negativas o intentaba borrar... 
No había cabida para valorar que no se presentaban para irrumpir mi momento, ni generarme malestar donde quedar instaurada, aferrándome al suceso... 
Estaban ahí para que simplemente los/me observara y tomara su valiosa información... estaban ahí para apoyarme en el proceso de conseguir mi propio equilibro, mi bienestar, para ampliar mirada, para crecer.

Siempre algo estaba interfiriendo, corrigiendo, negando, evitando... no dejando que fluyera en paz...

Pero aprendí (y continúo) parando, observando y dejándoles estar en mi sin "hacerme ellos", sin  luchar para que desaparecieran... sentarme en la orilla del río (mente) ver los troncos (pensamientos, emociones) pasar por él, sin subirme en ellos...

El arte de dejar que las cosas sucedan, la acción a través de la no-acción.

El arte de dejar fluir... el arte de dejarte... en paz.

Ahora es tiempo de dejarnos ser.

Gracias por llevarme a recordar y darle presencia a algo tan valioso, para mí.

Foto: Nuria

Foto: Nuria

Comentarios

Begoña el 9 de 9 del 2018

Gracias Lucía por este artículo que me recuerda que para crecer también hay que parar(se), sentir(se) y dejar(se) fluir... "ahora es tiempo de dejarnos ser".

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